Sin título...

Debería estar terminando unas guías, haciendo un trabajo o aunque sea estudiando para las pruebas de esta semana, en especial la de mañana, pero no; estoy escribiendo esto y no tengo ninguna mínima gana o sentimiento de culpa por hacerlas aún si sé que no es beneficioso ni para la nota de mañana ni para el ramo.
Esto es algo que sólo lo he hablado con alguien y sólo fue un resumen. No es algo grave, pero sí algo que me está molestando y quiera o no está afectando mi rendimiento académico (más de lo que hace el anime o dramas) e incluso ya ni me deja entender lo que leo.
Siento una opresión en el pecho, aparte de que últimamente he sentido que el corazón me late con fuerza cuando tengo algo que quiero decir y no puedo hacerlo (eso me asusta, debe ser taquicardia). No les he contado, pero mi abuela falleció hace un poco más de un mes. La última imagen de ella mientras agonizaba la veo claramente en mi cabeza, también recuerdo el episodio completo desde que llegamos al hospital hasta cuando la enterramos incluyendo la noticia del médico, los pésame, los llantos, la gente desconocida que llenaba la casa, los lamentos, los rezos, el entierro y ahora las misas que se hacen cada semana (las cuales solo voy por ella). Aún si no lloré ni el tercio de lo que hizo el resto de mi familia no significa que no la quisiera, pero aún no lo asimilaba hasta hace poco. Ahora de vez en cuando me dan ganas de llorar cuando la recuerdo, pero creo que es ridículo hacerlo ahora, al igual que hablarle en su tumba –pero aun así lo hice cuando fui-, además que aún siento el peso de culpa por no aprovecharla lo suficiente como ella dijo que lo hiciera.
La segunda cosa es la rabia. Odio mi carrera, de verdad la detesto aún si digo que no, que es linda, que posiblemente me guste más adelante, pero en serio la odio. Estudio por tener buenas notas, por terminar rápido estos años, pero no tengo ganas de estudiar. Me desconcentro con todo, por lo mínimo que sea. No me interesa agarrar un cuaderno o un libro, tampoco ver videos relacionado con las áreas de esta. Sé que he aprendido muchas cosas, pero lo hago por mí, por saber, no porque “es importante para el futuro de mi carrera”. Cada vez que estudio, que tengo que levantarme e ir a clases y  volver a casa apretujada en el metro y/o micro por 2 horas, que debo poner atención en clases y que tengo que escribir, siento como si estuviera siendo castigada, es el martirio más grande, incluso es peor que en el colegio, por lo menos ahí me divertía, no era difícil y estaba cerca.
Siento que estoy perdiendo años de mi vida en algo que no veo felicidad. No quiero ser una mantenida, que quede claro. Quiero estudiar algo que me guste, que me anime, que me den ganas de decir “esto me gusta, mañana tengo prueba, voy a estudiar para tener las mejores notas”, me gustan los ramos, da igual levantarme temprano porque vale la pena, cosas así. Vale, sé que eso no pasa, pero el sentimiento de “Quiero terminar esto” y “Debo terminar esto” son diferentes.
Al mismo tiempo, cuando mis compañeras dicen que dejarán la carrera para volver a sus casas y tomarse el tiempo para ellas, o que se van del país para descansar un tiempo, ciertamente me molesta ¿Por qué? Porque cuando dije que quería dejar la carrera porque no me sentía a gusto, quería pensar en algo que sí me gustara me dijeron que no, que debía seguir porque iba ser un desperdicio de plata, que pensara en mis papás, que pensara en el tiempo que iba a desperdiciar, que pensara en todos, pero solo mi mamá y mi abuela dijeron que pensara en mí… aun así preferían que de todas formas continuara, entonces ¿Qué hago? Seguir, seguir con toda esta mierd* que abomino, estudiar por el gusto de otros que por mi “bien”. Es verdad, siempre es bueno tener un maldito cartón bajo el brazo y más cuando quieres volverte independiente y necesitas sobrevivir en este mundo nadando entre la mierd* de gente que solo piensa en ellos y nunca, nunca –aunque digan que sí- se ponen en el lugar de otros. (Estoy hablando de la gente “caca”, hay mucha gente que sí lo hace y por ellos es que la especie humana aún no se extingue).  Siento que es injusto.
Y por último, la rabia de que ¡No sé que hago en este mundo! ¿Cuál es mi deber aquí? ¿Escuchar al resto, aconsejarlo y ser una marioneta de las personas que quiero por el bien de ellos? Siempre he sentido que vivo por el resto, nunca lo he hecho por mí. Es estúpido y creo haberlo dicho antes, pero si me cuido no es tanto por mí, sino que por mis padres, porque soy su única hija. Y cuando tenga hijos –si es que tengo- voy a vivir por ellos, entonces ¿Cuándo lo haré por mí?
Amo mi vida si elimino los problemas anteriores; tengo unos padres maravillosos los que aún si alego de llena siento que son perfectos, no tengo hermanos, pero sí muchos primos; tíos que dicen quererme mucho, abuelos que también dicen amarme; muchos compañeros y sólo considero amigos a los justos y necesarios; tengo lo que quiero aún si toma años u horas –que no me importa realmente- y tengo un buen sentido del humor, ¡incluso amo mi cuerpo con todas las fallas! Pero no estoy llena…
No me gusta ser y hacer lo que el resto, siempre fui en contra la corriente con la gente que me rodeaba –personas de mi edad principalmente-, pero hay algo que sí envidio y de lo que me gustaría ser igual a muchos de ellos y es el vivir para mí y conocer el amor –incluyendo el sufrir por ello- quiero experimentar como una maldita persona común y no como un títere que se sienta a observar al mundo con la rutina de escuchar, aconsejar, ir en contra, hablar, gritar, ser la “niña buena” de la familia, la “inteligente y esforzada”, la que conoce a todos, pero todos dicen conocer aunque realmente no lo hagan, porque nadie me conoce realmente como soy. Cuando les digo solo ríen creyendo que es mentira. Dios ¡También puedo ser mala! ¡También los mato a todos e insulto mentalmente! ¡Odio estudiar, a veces lo uso de escusa! ¡Me gusta pensar en mí antes que en los demás y no encuentro que sea malo! ¡He planeado como dejar mal a la gente que lo hace conmigo! ¡Que también puedo estar triste! ¡Que también necesito un abrazo! ¡Que si doy cariño no es porque quiera algo a cambio, es sólo porque tengo unas malditas ganas de hacerlo y ya! ¡Que también quiero dejar todo tirado y largarme a algún otro lugar! Que a veces también me odio… pero que también me amo. Pero nadie lo sabe… porque todos en mi familia tienen una imagen diferente de mí, una imagen buena, responsable, amable, débil, torpe, mandona, madura, casi perfecta y no, no soy así.
Por desgracia soy tan idiota que prefiero que todos continúen pensando así y se preocupen por ellos y sus cercanos, en especial mis papás que a veces se preocupan más de la cuenta llegando a sentirse culpables por todo lo que me pasa. ¡Vamos! No es como si pensara en el suicidio, créanme, no pienso haber vivido solo para pasarme tras una mesa estudiando, sería un desperdicio de tiempo y no conozco a alguien que odie perder su propio tiempo más que yo.
Sí, soy una gota que se cree tsunami, es lo que me dicen todos, pero que le voy a hacer, ellos me controlan para que sea así aún si no se han dado cuenta.
Creo que haber crecido no fue buena idea, menos cuando me di cuenta de que ya no tenía sueños aun siendo joven.

Mi zona de confort es la que menos confort me da.


(Créditos autor de la imagen)

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